martes, 9 de diciembre de 2014

Salvador Madroñal talla a la Virgen de las Angustias de Chiclana.


Las gubias del imaginero sevillano Salvador Madroñal Valle han viajado al siglo XVIII, dentro de la más arraigada tradición barroca sevillana de la imaginería para crear, dándole su propia impronta, la imagen de María Santísima de las Angustias, que será la Dolorosa Titular de la Hermandad de penitencia de Nuestro Padre Jesús de la Paz en su Sagrada Oración en el Huerto que tiene su sede canónica en la parroquia de San Sebastián de Agustinos Recoletos de la localidad gaditana de Chiclana.
Salvador Madroñal ha realizado esta nueva imagen a tamaño natural, en madera de cedro, estucada y policromada al óleo para ser vestida, siguiendo los cánones de la escuela sevillana de imaginería y las pautas de las imágenes de candelero de María Dolorosa, esto es, cabeza y manos perfectamente representados, mientras que el resto del cuerpo se modela a grandes rasgos sin mucho detalle y queda sobre una estructura troncocónica,  ya que están destinados a ser ocultos, sosteniendo las prendas que visten.
La Dolorosa inclina su cuerpo ligeramente hacia adelante, insinuando el carácter itinerante de este tipo de obras. La Imagen, de óvalo facial redondeado, tiene la cabeza ligeramente inclinada hacia su derecha y hacia adelante. La blandura de sus rasgos, la dulzura del rostro y su clara policromía sigue la estela las imágenes dolorosas del siglo XVIII. Esta claridad de la policromía tan sólo es alterada por el enrojecimiento del entorno de los ojos y de las mejillas.
Precisamente sus ojos son uno de los elementos que caracterizarán a la Dolorosa ya que su baja mirada los muestra especialmente entornados dejando ver sus párpados, lo que le otorga al rostro una sensación de tristeza, agotamiento y extenuación ante el profundo dolor de la muerte de su Hijo. Aún así, se mantiene en pie, soportando el dolor que se ve subrayado por las largas y finas cejas levísimamente onduladas, lo que hace fruncir ligeramente la frente en contraposición a la serenidad del entrecejo. De los ojos, con pestañas de pelo natural, manan las cinco lágrimas de cristal que corren por sus enrojecidas mejillas.
La nariz es larga y recta, de punta redondeada, con una elegante apertura de las aletas nasales para tomar el aire de su congoja. La boca pequeña, entreabierta y tan llena de dulzura, de carnosos labios entre los que se adivinan la lengua y los dientes, configuran una característica fisonomía que encontramos en otras obras del autor, hasta convertirse en una auténtica firma de plástica salida del genio artista de Madroñal. Toda la policromía, y muy especialmente la de la boca, otorgan a la Imagen un realismo tal que nos permite apreciar incluso la lengua o el lagrimal humedecidos.
El rostro se afina hacia la barbilla, que se marca bajo el labio inferior con ligera curvatura. En la barbilla encontramos la femineidad del hoyito y aparece resaltada con una leve papada que aumenta esa sensación de congoja. En el cuello, alto, estilizado y con elegantemente marcada anatomía, se muestran los tendones en forma de v por la tensión del amargo momento. Con todos estos elementos, Madroñal consigue que su expresión sea de un dolor sereno y ausente de cuanto ocurre a su alrededor.
Las manos, abiertas ante su regazo, muestran dedos finos y estilizados que se van cerrando emotivamente  para acoger el pañuelo, despegándose los meñiques para aumentar su expresividad, contribuyendo a la expresividad del conjunto.
La Virgen de la Angustias es un claro ejemplo de dolor resignado y profundo, con contenida expresión, mostrando una mirada entornada de medido dramatismo. Todo ello le aporta a esta nueva imagen un lirismo que Salvador Madroñal ha tomado de los grandes maestros del XVIII para traerlo al siglo XXI pasado por el tamiz de su ser artista, aportándole lo mejor de sus conocimientos y de su propia experiencia fruto de una dilatada carrera profesional  y artística dedicada en cuerpo y alma al arte imaginero. Con ello, Madroñal nos deja toda una aportación a la imaginería contemporánea.
BIOGRAFÍA DEL AUTOR.
Salvador Madroñal nació en Dos Hermanas (Sevilla), el dia 8 de julio de 1965. Pronto, empezará a dibujar y a practicar con el barro y la plastilina, para poder plasmar sus primeros bocetos de figuras religiosas. Siendo un adolescente habla con sus padres, mostrando su interés por aprender Imaginería, y hacerla su profesión. Tras finalizar los estudios de Enseñanza General Básica, comienza su educación y aprendizaje artísticos en talleres de reconocidos imagineros sevillanos, lo que le permite adquirir durante varios años el conocimiento de todas las técnicas de este oficio. Tras esta formación abre su propio taller que ha tenido su sede en la calles Alfonso XII hasta 1998 y Gravina hasta 2008, y en la actualidad en la calle Pedro Miguel, junto a la Plaza de Montesión.
Artista de temperamento fuerte, su personalidad tenaz y constante se refleja en su obra.  Sus ideas son claras, rotundas, y sus bases estéticas se han consolidado, haciendo del perfeccionismo su norma. Sus modelos estilísticos siguen la obra de los clásicos: Montañés, Mesa, Roldán, Hita del Castillo, y los contemporáneos Ortega Bru, y Buiza.
Para la creación de sus obras, Salvador Madroñal no suele hacer dibujos, ni bocetos, sino modela directamente la composición de la figura. No toma los modelos del natural, aunque ha tenido que hacerlo ocasionalmente en obras profanas y retratos como el realizado a la inmortal actriz y cantante Imperio Argentina en 1994 o la joven cantante del programa “Se llama copla” Joanna Jiménez en 2010.
En su plena madurez artística, Salvador considera que la calidad de su obra es patente tanto en la realización de imágenes Titulares de Cristos o Dolorosas, como en las figuras secundarias, ya que entiende que, dada la amplia difusión, una deficiente obra secundaria, puede arruinar el nombre y la carrera de cualquier escultor.  
Salvador da especial importancia a la creatividad, y como artista honesto y comprometido con su profesión, considera que su trabajo tiene que ser lo suficientemente digno como para trascender en el tiempo. Su amplia nómina de obras se encuentra repartida por toda la geografía española, realizando incluso dos imágenes marianas para el Papa, reproducciones de las Vírgenes de Loreto y Valme. Para la Semana Santa sevillana talló los ángeles tenantes de la Cruz del Nazareno de las Siete Palabras en 1997 y las cartelas del paso de misterio de la misma Hermandad en 2009.

Fuente: Enrique Ruiz Portillo.
            Licenciado (DEA) en Historia del Arte.











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