Les mostramos los retablos dedicados a sus titulares situados en los exteriores de las sedes canónicas de cada hermandad.
En la iglesia de San Julián se halla
el dedicado a María Santísima de la Hiniesta Dolorosa, realizado en 1962 por
Antonio Kiernam Flores y el del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, obra
realizada por Emilio Sánchez Palacios en 1994.

